El primer contacto es el más importante.
Conocer quienes somos a través de un diálogo respetuoso que introduzca de manera cómoda y efectiva el tema a trabajar.
Me implico con mis conocimientos, ampliados constantemente, para buscar y encontrar el camino más saludable para la mejora personal.
Cuerpo y mente son inseparables. Cualquier dolor, problema o dificultad está asociado a una emoción.
Entender qué es lo que nos pasa es esencial para sanar. Por ello el análisis de las emociones es una herramienta fundamental en el desarrollo de mis terapias.
Cuando trabajo con niños, con diferentes dificultades, me gusta entenderlos desde su visión y es ahí cuando la empatía crece y el niño confía.
Todos tenemos los recursos internos para sanar: yo simplemente ofrezco diferentes alternativas para llegar a conocerlos y aplicarlos.